martes 26 de mayo de 2009

Sobre mi decalogo a favor de la dignidad

Tienes que tener más precaución cuando revises tu correo desde un computador ajeno, mas aun si es el computador de un ingeniero en sistemas” dijo con un tono burlón que aunque me ofendió, no me evitó ser lo suficientemente elocuente y decirle con un aire de obispo “Cuanto rencor Rodrigo, tanta ponzoña y tanta venganza de alguien que punge de iluminado, que dice estar más allá de los sentimientos del resto de mortales. Qué tristeza” todo asegurándome de no concederle el derecho a réplica y reservarme así el privilegio de la última palabra.
Muchos amigos Blogger han visto un blog que tenía el enlace aquí mismo, en mi lejana galaxia, donde abiertamente se ofrecían “mis servicios sexuales a caballeros distinguidos y por una módica suma (muy módica a mi gusto) amanecer atrapado en las alas tristes de este ángel caído”. Una triquiñuela macabra con olor a amante despechada y que solo me ha traído ahora a la necesidad de explicar que no fui yo quien creó ese blog. Tres Blogger amigos, quienes no menciono por no tener autorización para ello, guiados por la curiosidad y/o preocupación me hicieron conocer la situación, me orientaron para la solución y se rieron conmigo del percance.
Es por esto, que a continuación presento un decálogo de agravios a favor de mi buen nombre y dignidad.
1. El chico de las fotos SI ERA YO, lo confieso medio apesadumbrado, sobre todo por las distinguidas damas que suelen visitar mi espacio y que hubiesen visto las referidas imágenes. A los dignos caballeros obviamente mucho daño no he hecho, aparte de la panorámica de un culo ofrecido y vacilante del cual solo puedo destacar que no tiene celulitis.
2. De haber pertenecido a la noble estirpe de las putas, las buenas putas de Dios, las que escuchan y dan consejos, no me hubiese puesto en evidencia publicando el enlace de mis servicios desde mi propio blog, por una simple y llana razón: ninguno de los visitantes habrían contratado los servicios de un loco, chalado, neurótico, paranoico y existencialista donde lo más lejano que se podría encontrar sería placer sexual.
3. Mi “amigo” (si, tú Rodriguito, que resultaste ser el más fiel seguidor de esta web) que amablemente creó para mí un blog tan lúdico y explicitó, solo logró su cometido vengativo en una cosa: ¡Puso las putas fotos más feas de todas las que tenia! Pero, ¡Jesús! ¿Hay que ser tan depravado en la vida para poner esas fotos, aprovechando que este servidor se veía tan gordito? ¡No! Eso fue ofensa a mi dignidad y a la salud visual de los visitantes. Los amigos Blogger, a quienes no nombro por no tener su permiso, pueden dar fe que tengo fotos del culo más bonitas que esas.
4. Tristemente para mí, he de reconocer que no recibí una sola llamada solicitando los servicios que de manera generosa ofrecía este blog. No hubo el viejo verde, el joven desubicado, la loquita del closet, un turista sexual, un apadrinador de putos, nadie, nadie llamó a pedir mis amaneceres… eso, eso es lo que verdaderamente me rompe el alma.
5. No hay quinto malo.
6. Juro solemnemente que no he sido ni ejercido la profesión de masajista, acompañante, escort, puto, prostituto, prepago, babilonio, callejero, taxiboy, o cualquier sinónimo que se le pueda aplicar a tan antigua y noble profesión. Bueno, eso si no contamos el cuarentón que por allá en mis años de universitario caleño, después de algunos encuentros romántico – clandestinos me llenaba los bolsillos de billetes y me decía que era para el trasporte de regreso a mi casa. Cabe aclarar que este cuarentón, muy apuesto obviamente, era un prestante señor con un alto puesto en una empresa del gobierno, por lo cual los billetes que cargaba en mis bolsillos no eran más que una devolución de lo que mi familia invertía en impuestos.
7. Juro solemnemente que no soy ni seré un trabajador nocturno (o diurno, no había horario especificado en aquel blog) por cuanto, para qué nos vamos a engañar, con el cuerpo que tengo ahora el máximo placer que puedo prodigar, es el bello placer de una gran carcajada. ¡Que, coño, si más fácil me pagarían para vestirme que para desvestirme! No me vendo, porque creo que el mercado está saturado de modelos más recientes, a muy bajo precio y a los cuales no hay que invitar a una cena de antemano.
8. Me sigue ofendiendo la idea que haya escogido las peores fotos que encontró de mí.
9. Solo mi amigo Jako y mi amigo Green podrían testificar en mi favor, por conocer a ciencia cierta mi lugar de trabajo, mi estilo de trabajo y mi horario de trabajo. Y dejo constancia que no me he acostado con ninguno de los dos para que sea mi coartada en este caso en particular; me acostaría con ellos, porque son divinos y eso cumpliendo el requisito previo de la cena romántica.
10. No le temo a mi desnudez, no le temo a mi gordura, no le temo a dar la cara; no me conocía tan bien mi amiguito si pensaba que de esa manera me haría pasar un mal rato y solo me regalo la certeza de que él es un triste marica y un marica triste; eso sí, no me conformo con la idea que hayan visto de mí las peores fotos… Antes muerto que sencillo, ¡y aun después de muerto! porque ya he encargado a mi madre contratar un servicio funerario que pueda garantizar que seré un hermoso cadáver.

viernes 22 de mayo de 2009

Sobre la respuesta a un comentario en mi entrada anterior... el comentario del Hada.

Cuando llegues, si es que llegas, hazme saber que estas cerca, hazme saber que estás conmigo, desnúdame, ámame, pero sobre todo respétame, con mis manías y mis locuras, con mis miedos y mis desmayos. Súdame, contágiame, nútreme, porque quiero ser parte de tu piel y de tu carne, pero conservando mi propia piel y mi propia carne. Quiero ser un parasito anclado a tus sueños y a tus deseos, pero reteniendo los míos propios aunque todos lleven tú nombre. Cuando llegues, si es que llegas, no temas decirme que me amas, pero sobre todo no temas amarme, pues esa es mi necesidad y mi tormento; tu amor es lo que anhelo como bendición divina. Ponle fin a mis anhelos convirtiéndolos en realidades. Dame el café en una tarde de lluvia, dame el olor de una mañana tuya, el sabor del último cigarrillo que aun contamina tu boca. Quiero llevar tu nombre y tu olor, tu sudor y tu sangre. Quiero ser tu pasajero, para llegar contigo al final del mundo y contemplar maravillado que no te supera en belleza. Cuando llegues, si es que llegas, pídeme saltar al vacío contigo, incítame a caer, aguijonea suavemente mis sentidos para estrenar por fin las alas que tengo y que también te pertenecen. Heme aquí, malherido en muchas batallas, pero eternamente ganador, eternamente preparado a luchar la batalla siguiente. Heme aquí, con todos los miedos del mundo, pero firme, sincero, dispuesto. Heme aquí, listo para amar, no hasta que la muerte nos separe, si no mientras la vida sepa abrirse camino para recorrer el amor. Cuando llegues, si es que llegas, te diré mil veces que nada se compara a la dulce sensación de haberte encontrado, después de tantas noches de dudar de tu existencia.

martes 19 de mayo de 2009

Sobre mi hombre ideal

Tres personas esta semana me han dicho: No veo la razón por la cual estas solo. A decir verdad yo tampoco la veo, sin embargo, estoy solo. He estado solo por mucho tiempo y quizás deba de estarlo por un tiempo mayor.
Pero anoche traté de buscarle una definición a otra pregunta, quizás más común para mí: ¿Cómo es la persona que espero? No hacía falta un doctorado en física nuclear para saber que ese es el punto de quiebre de mi vida romántica. Una serie de exigencias desaforadamente simples crean un personaje tan complejo que puede llegar a ser considerado Utópico.
Sobre mi hombre ideal.
Debe ser buen conversador, buen escuchador, respetuoso de silencios y respetuoso de palabras. Debe saber volar dentro de una pintura sin sentido alguno. Debe amar los cuentos infantiles y los chocolates, el buen cine y el mal cine, la buena música… y la no tan buena (no creo que haya música mala)
Mi hombre ideal debe derretir mi pasado amarrándose a mi presente sin prometer futuros, de hecho, no debe hacer promesas en voz alta, pero debe cumplir todas las que le haga a su propio corazón. Mi hombre ideal debe robarme la cabeza.
Mi hombre ideal debe seducirme, erotizarme, estimularme, desearme, subyugarme, poseerme, habitarme, enlazarme por todos los contactos posibles sin dejar de ser dos personas únicas e irrepetibles.
Mi hombre ideal carga la simpleza del invierno, la belleza de la primavera, la inclemencia del verano y el enigma eterno del otoño amarillo de cielos indescifrables. Mi hombre ideal está siempre cerca, aun cuando sus brazos se encuentren lejos de mí.
Esa es la respuesta a todas mis preguntas. Esa es la cursi realidad de mi vida romántica. Estoy solo porque el hombre de mis sueños debe encajar en un molde muy complejo, el hombre en sí debe ser tan simple que coincide a la perfección con las tonterías que pido.
Pero no debo pensar que mi hombre perfecto no existe. Quizás está al otro lado del Atlántico, leyendo el periódico o tomándose un café un una plaza pequeñita. Tal vez está deseando conocerme y hacerme feliz.
No sé, de pronto está haciendo el amor pensando en mi… porque yo también hago el amor pensando en él.

martes 12 de mayo de 2009

Sobre mi Maestra

Trece, ni más ni menos trece veces nos hizo escuchar la canción. Con una fascinación sádica, al finalizar la canción, preguntaba detalles que habían sido pasados por alto…y vuelta a escuchar la canción en un ciclo atormentador, digno del Guantánamo de estas fechas.
Alicia Benítez, salió del salón de clases con una grabadora más grande que su menuda humanidad mientras nos decía: La vida no les repetirá las cosas una y mil veces, la vida habla una vez y es tu deber saber escuchar.
Fue la mejor Maestra que tuve en mi vida. La única persona que supo explicarme a mi avanzada edad, para qué demonios se usaban las tildes y cuando hacerlo correctamente. Ella confiaba en que yo llegaría muy lejos; yo confiaba en que me convertiría en Dios.
Hola Alicia, buenas noches. Luego de buscarla infructuosamente en el facebook y en todas las redes sociales en las que yo intuía, usted era una reina, he decidido en esta, mi propia lejana galaxia, escribirle unas cuantas líneas.
¿Qué fue de su vida Alicia? ¿Qué fue de su hija y de sus hermanas? Creo que la niña apuntaba directo a ser tan bella e inteligente como usted. ¿Vive usted aun en Cali? Un amigo común hace mucho tiempo tuvo interés en acercarse a su casa; mi mala memoria me ha llevado muy cerca, pero no podría diferencias una calle de la otra.
Alicia… cuanto tiempo ha pasado desde aquellos días en que yo redactaba el periódico estudiantil completamente y a mano y usted lo presumía orgullosa por todos los salones. Pensábamos que mi destino era las letras, bueno, lo pensaba Usted, yo pensaba que sería Dios.
¡Que facilidad tenía usted para enseñar cosas verdaderamente valiosas!, como no tener vergüenza de hacer el ridículo (Bueno, creo que eso se me volvió una manía jeje), ¡Que facilidad de ganarse el corazón de los demás!… ¡Que habilidad tan grande de ser una Maestra!.
Alicia, la vida me movió un poco del punto donde nos conocimos. Hoy, en una capital que siento mía, trato de vivir un poco, a retazos, hermosos retazos que son lo único que han validado mi existencia. Hago muchas cosas, pero no soy diestro en algo en particular: dibujo sin mucho éxito, escribo para unos cuantos que me quieren y siento que mi cerebro se consume en el ciclo interminable similar a la melodía que usted me hizo escuchar trece veces, ¿La recuerda? “Esta noche quiero Brandy “rezaba la canción mientras usted forzaba nuestras locas cabezas a pensar un poco mas allá de las hormonas.
La vida no me ha aconsejado mucho Alicia, en este punto de la vida no sé hacia donde caminar, no sé cómo seguir, mis propios lazos y limitaciones hacen el nudo en la garganta del que tarde o temprano habré de colgarme. Cuanto quisiera escucharla, saber qué haría usted en mi lugar, entender qué hacen las personas positivas y ganadoras cuando ven la montaña… sería vivir sobre sus huellas, lo sé, pero sería ideal poder sentirme tan putamente loco como usted para saber que nada me puede detener y que las limitaciones quedaron en mi propia cabeza.
Alicia, a veces me siento solo, a veces quisiera escuchar una risa de cabra como las que usted regala para sentirme acompañado.
Sabe, soy muy diferente del chico aquel que usted conoció; cuarenta kilos menos y algunas experiencias de más hicieron que el eje de mi cuerpo fuera mi corazón y no mi cabeza. Hoy creo que es un error, de los grandes. Me enamoro con facilidad, lo cual es útil para escribir… para nada más que para escribir. Sueño mucho, quizás ya no quiero ser Dios, pero aun sueño con ser un ángel, algo igual de complicado pero un poco más romántico.
Alicia, debo irme; voy a seguir pintando algunos dibujos que hago para mis amigos pero que no he podido enviar (el dinero siempre es que te jode) y a leer un poco, ya aprendí a leer, de verdad, a conciencia; ya trato de ganar un poco de conciencia, arrebatándosela a la cotidianidad que debo vivir.
Gracias Alicia, por ganarse el corazón de sus estudiantes, por ganarse mi corazón… por darme el inmenso honor de haberla contado entre las personas que hicieron de mi el hombre que soy.
Gracias por enseñar a volar a un Ángel lleno de gratitud.

viernes 8 de mayo de 2009

Sobre dos años... cosidos a retazos


Anoche tuve un sueño particularmente raro, y es en serio, así que espero contengas la risa.
Soñé que de alguna manera había ganado una escoba mágica, si, de las mismas que usa Harry Potter para volar, eso sí, la mía era de mejor calidad je je je.
Bueno, pues tenía yo tantos amigos, que le acondicioné un artilugio a la escoba para poder cargar con mis ellos y volar por lugares grandes… muy grandes. Para cuando llegue a pisar el hielo en algún paraje lejano, fue cuando me desperté y comprobé que se me había caído la cobija y los pies se me estaban congelando.
Hace dos años encontré la puerta de escape, la salida perfecta… la verdadera manera de volar. Hace dos años me aventuré, después de leer por pura casualidad a un vaquero hermoso, a un ángel colega y a un hada del sur del mundo, a iniciar mi espacio, dándole un guiño a Frida con el grito enorme de ¡PIES PARA QUE LOS QUIERO, SI TENGO ALAS PARA VOLAR!
Frida, ya lo sabe mi amigo el coctelero, es mi delirio, mi pasión, un reflejo antiguo en los espejos de mi hoy, de mi presente; Frida, uno de mis seres querido, quien junto a Sabina y a Chavela, han tenido un guiño aquí, en mi Lejana Galaxia.
Pero las cosas se salieron de las proporciones que inicialmente planeé… y vinieron personajes hermosos desde el otro lado del país, del continente ¡y desde el otro lado del Atlántico! Cada personaje con una idea, con una caricia en el momento oportuno, cada personaje con las alas lustrosas y abrigadas para decirme de una manera o de otra “puedes contar conmigo”
Así me di cuenta que los amigos no son necesariamente para verlos cada día, los amigos son para sentirlos, para conocerlos, para comprenderlos y aun así poder refutar sus ideas (sin pretender cambiarlas)
Los amigos vienen en todas las presentaciones posibles y a través de mi blog me he dado cuenta que llegan por los medios más insospechados.
Gracias, por venir, por pasar, por quedarse. Gracias por ser mis amigos, quizás los verdaderos, quizás los únicos. Gracias por quedarse a mi lado y por aventurarse conmigo a volar, aun teniendo en cuenta que mis alas desplumadas y sucias no son muy fuertes en ocasiones. Gracias por sostenerme en vuelo.
Dos años, cosidos a retazos, pedacitos de alma en cada escrito, ausencias pero nunca olvidos… el hermano menor (Oz) que nació después, ante la imposibilidad de Dark de ser tan colorido.
Dos años… que auguran ser mil… que espero estén para siempre escritos en mi biografía y en la palma de mi mano.
Gracias, por no temer volar conmigo, en mi loca escoba mágica, sentaditos, riendo para mí y viniendo para mí…. Gracias por enseñarme que ALQUILARSE PARA SOÑAR sí vale la pena.

lunes 4 de mayo de 2009

Sobre el viejo arte de vivir de ilusiones

Me abalancé sobre la boca ansiosa del niño enorme mientras las manos parecían inútiles en abarcar todo lo que hay por abarcar.
Cinco minutos después girábamos extasiados y desnudos sobre una maraña de sabanas mientras la piel era un lienzo insuficiente para tantos besos. El sudor comenzaba a perlar y a definir cada uno de los pliegues de dos cuerpos sinceros que se ofrecían el uno al otro sin mas pretensiones que el ahora.
Sutilmente mordió mi cuello, bajo por mi espalda, no sé si tuvo tiempo de pensar en los siglos y siglos de genética que habían modelado la curvatura esa espalda para ser víctima de sus labios perversos, siguió por el sur y más hacia el sur hasta donde la espalda no se llama espalda y hasta que los deseos dejar de ser reprimidos para simplemente entregarlo todo.
No tenía opción más que ofrecerme sin palabras a su espectacular masculinidad; este simplemente arrasó con todo, fue una selva encantadora que devoró a su conquistador y lo hizo suyo, cuantas veces quiso y de la forma en que le fue posible.
La madrugada sonó lejanas en el reloj de alguna casa vecina cuando el amanecer nos encontraba en una cama que atestiguaba en la humedad evidente la noche espectacular que acababa de finalizar.

Pensé que este era el límite de mis anhelos; quise convencerme que aderezando mi cotidianidad con amaneceres ocasionales podría suplir los deseos de eternidades pequeñitas al lado de alguien que igual calentara mi piel o esponjara mis sueños.
No, no pienso mentirme. Aun sueño con el héroe de besos de leyenda que me cambie la vida, como diría mi amado Sabina: “Y morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres” pero de igual manera, sé muy bien que esto no podré pedírselo al primero que me ofrezca unos labios para besar.
La vida no es más que una secuencia confusa de momentos y yo entiendo muy bien que no todos vibramos con una sincronía completa. A veces encontramos personas que son capaces de mover fibras que nunca nadie siquiera había conocido, pero aun así no son las personas con quien queremos amanecer todos los días… o en su defecto, no somos las personas que ellos buscan.
Es entonces cuando se conservan las bonitas cosas, se sonríe un poco en honor a los recuerdos y se continua el vuelo… eso sí, sin volar bajo. De cualquier manera, la historia será repetida, y mientras llega el complemento perfecto, escucharemos la madrugada en relojes de casas desconocidas… de momento siempre habrá tiempo de abrigarnos al calor de un corazón que tiene el letrero “Prohibido enamorarse”