lunes, 7 de mayo de 2007

ARBOL DE LA ESPERANZA MANTENTE FIRME


La primera vez que supe de Frida Kahlo no fue por la película de Salma, fue por un cuadro en Internet, un autorretrato con su cara, pero con un cuerpo de cierva mientras era atravesada por muchas flechas. Me pareció ingenioso y me quise enterar de todo lo que fuera Frida: su vida, su obra, su película, hasta que se convirtió en una de mis artistas favoritas. Un motivo más de que me guste México. Pero más allá de de todo, hay una parte de Frida, de la Frida humana y mujer, que admiro: su fortaleza moral a falta de una fortaleza física. Porque hay que tener los riñones bien puestos para titular un cuadro “Árbol de la esperanza, mantente firme”, una frase tan bella, una súplica tan profunda, un clamor desde lo profundo de su soledad de enferma, con cien dolores en el cuerpo y mil dolores en el alma, pero con la valentía de gritar gráficamente “Árbol de la esperanza, mantente firme”.
Frida conoció la tragedia a los 16 y esta la acompañó hasta la muerte. Un hierro de un autobús en el que iba, se le incrustó en la pelvis, dañándole la cadera y dejándola lisiada durante un tiempo considerable, tiempo en el que se mantuvo cuerda gracias a la pintura, tiempo después conoció el amor en brazos del muralista Diego Rivera, quien llegaría a convertirse en otro dolor de su vida.
Pocos dudan que Frida fue mejor pintora que Diego, pero supo mantenerse al margen, en ese punto demostró abnegación a pesar de ser una mujer demasiado liberal para la época en la que vivía.
Pocas personas se dan el lujo de conocerse físicamente tan bien como Frida, sus autorretratos hablan por si mismos, la impavidez de su mirada, su estado de animo reflejado en las imágenes más simples, como la vez que Diego le fue infiel y lo dibujó armado con un cuchillo mientras ella, tirada en una cama, mostraba incontables heridas (Unos cuantos piquetitos, 1935), o su imposibilidad para concebir (Hospital Henry Ford, 1932), en fin, es necesario conocerse a fondo para poder hacer de sus obras una manifestación clara y precisa de lo que se siente.
Personalmente disfruto de una fortaleza física envidiable, a mis veintidós tengo el corazón de un joven de veintiuno, no me duele ni una muela y necesito pocas horas de sueño, pero no soy fuerte moralmente, la mas pequeña perdida me deja sin piso, la mínima decepción me golpea muy fuerte y me deja sin aire. Quisiera tener la fortaleza de Frida, quien, cuando iba a ser amputada de un pie, simplemente escribió “Pies para que los quiero si tengo alas para volar”.
Espero un día dejar de ser viejo y aprender a ser grande, para poder mirar de frente las cosas, sin miedo, sin temor a caer, sin temor a perder, sin temor a entregar, para afrontar las cosas como vengan, gritando fuerte y convencido “Árbol de la esperanza, mantente firme

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola he leido tu blog con atención. He visto algunas cosas que bueno, son neutrales, y otras que quitaria. Claro, es tu expresión ante todo. Te felicito por la forma como escribes. Todos a tu edad y muchos a edad mi edad confunden el alla con el haya y el halla. Buscale un horizonte mas cercano a tu escritura y creo que llegarás lejos.
Tambien recuerda lo que dijo alguien, " lo que escribes es lo que lees"

Un abrazo

Thalia Murillo dijo...

Hola:

Está bien tu blog, pero me gustaría mencionarte algunos detalles. Primero, Frida conoció el dolor desde muy pequeña, ya que en su niñez sufrió de poliomielitis lo que le dejó la pierna derecha mucho más delgada que la izquierda, es por eso que se dice, y lo reafirme Hayden Herrera, una de las biógrafas de Frida con mayor conocimiento, que los niños le gritaban "Frida Kahlo, pata de palo", lo que hacía sufrir a la pequeña Frida que llega a utilizar varias calcetas para cubrir este defecto.

El segundo punto es que la obra "Unos cuantos piquetitos", si bien se relaciona con el estado de ánimo de Frida y es una Analogía de lo que sucedía entre ella y Diego, la realidad es que los personajes que aparecen allí no son Frida y Diego, sino son la representación de una noticia que Frida leyó en el Diario, en el que un hombre había matado a su novia, y cuando se le entrevistó y se le preguntó ¿por qué lo había hecho?, él contestó, "fueron unos cuantos piquetitos", así que a través de estos personajes Frida representa su sentir.

Eso es todo, y te felicitó por tu interés en Frida, y me alegra más que no haya surgido de la irreal película hecha por Salma Hayek.

Saludos.

Anónimo dijo...

¡Hola! Recientemente he conocido la existencia de esta artista y creo que su obra tiene una hondura que sería interesante de analizar.

He leído tu blog y la verdad que me ha gustado bastante la última parte. Cierta es la gran fortaleza moral de Frida, digna de admiración, y como tú, espero poder llegar algún día a tener algo que se asemeje a ello.

Ánimo y sigue así! :-)